Va quedando claro que el Estado peruano puede llegar a convertirse en el principal depredador del legado histórico del país, de su más impresionante paisaje cultural y natural como sucede actualmente con el proyecto del Aeropuerto de Chinchero en Cusco, y esto solo refleja la proverbial ignorancia de nuestra élite económica y política, ya que aquello que precisamente tiene más valor cultural y natural ha sido el espacio elegido para empujar a la fuerza un proceso de ampliación de la obra pública y de infraestructura, pretendiendo una "modernización" y "desarrollo" muy mal concebida, porque buscando "buenos negocios" termina acabando con las fuentes de la identidad misma del Cusco y del Perú, de su historia y pone en riesgo la vida de sus lagunas y nevados más esplendorosos. 

Esta proverbial ignorancia se ha reflejado en que no ha habido siquiera uno de los congresistas peruanos y tampoco del Ejecutivo que deje de utilizar una y otra vez la palabra "Chincheros", cuando se refiere al pueblo que se encuentra a una media hora de la ciudad del Cusco, subiendo hasta los 3,740 metros de altura, que se llama Chinchero. Siendo un distrito de la provincia de Urubamba, el proyecto del Aeropuerto se sitúa entre la laguna de Piuray  y Huaypo, que conforman un sistema hídrico complejo con sus vastos humedales que, con una negligencia que asombra, no fueron considerados en el Estudio de Impacto Ambiental de este proyecto. Tampoco fueron considerados en los estudios los nevados Pumahuanca, Chicón, la Verónica, el Pitusiray, que sufren con las lagunas nombradas de una frágil condición dentro del cambio climático que es más que evidente en las mesetas de altura. Es obvio que si cabe referirse a la clase política peruana, todo esto está completamente fuera de su alcance y jamás ha estado ni a leguas de  interesarse por esto.     

Es más, ninguno de los políticos peruanos se ha atrevido a cuestionar este proyecto de Aeropuerto que es un completo despropósito, excepto Augusto Rey, que actualmente no tiene ningún cargo político. Lo cual resulta que a nivel de nuestra clase política, somos una vergüenza como país. No hay ninguno de nuestros políticos que supere las componendas y que tenga el criterio y la autonomía suficientes para darse cuenta de lo que verdaderamente se está jugando en Chinchero. Carecen de la valentía y de la integridad para hacerlo. Y volviendo a su nivel de conocimientos sobre lo que es Chinchero, tampoco los políticos peruanos jamás han podido siquiera señalar que la pampa sobre la que se piensa construir ese Aeropuerto es la pampa de Yanacona, uno de los ayllus principales de Chinchero, ni tampoco tienen un conocimiento mínimo de estos ayllus de Chinchero, como el ya mencionado Yanacona, Ayllupongo (de donde procede el cacique de Chinchero en el siglo XVIII Mateo García Pumaccahua, que enfrentó a Tupac Amaru en su entrada al Cusco hacia fines de ese siglo) y el ayllu de Cúper. No conocen su historia, ni siquiera han mencionado su nombre una sola vez en sus polémicas en el Congreso ni en los informes para la prensa del Ejecutivo, lo han hecho con un mínimo de profundidad. 

Entonces avergüenza que toda la clase política peruana discuta muchas horas seguidas en el Hemiciclo sobre el Aeropuerto de Chinchero, sin referirse a las afectaciones, por ejemplo, que sufrirá Raqchi Ayllu, cuyas tierras fueron pagadas en 2018 por el MTC y que deben proceder a un reasentamiento dividiendo el pueblo en dos nuevas áreas, ambas sumamente pobres para la producción agrícola, pedregales, en el fértil espacio agrícola de Chinchero, y cuyo cementerio también será reubicado, un cementerio que se remonta a siglos atrás. Los ingenieros del MTC simplemente le informaron a la comunidad de Racchi Ayllu que tenían que sacar a sus muertos de ahí y ponerlos en otro lugar, porque estos terrenos formarían parte de la zona de amortiguamiento del Aeropuerto, demostrando una "muy delicada sensibilidad" con las familias de esta comunidad y sus ancestros. 

Como suelen decir, en el Perú tenemos una clase dominante, pero carecemos por completo de una clase dirigente, porque si así fuera, jamás a nadie se le habría ocurrido plantear un Aeropuerto en un lugar de tanto valor histórico como Chinchero. 

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EL VALOR HISTÓRICO DE CHINCHERO QUE SOLO UN CIEGO ES INCAPAZ DE RECONOCER: 

En las últimas décadas han habido importantes investigadores que han estudiado a Chinchero, y podemos referir entre ellos a Oscar Núñez del Prado en la década del 60, luego Jesús Contreras y la misión española en la década de los 70s, la vasta producción etnohistórica de María Rostworowski, los franceses Christine y Edward Franquemont, que vivieron en Chinchero una década y estudiaron la botánica y los tejidos de Chinchero, y últimamente la arquitecta e historiadora de la arquitectura Stella Nair (2007) y el antropólogo español Pablo García (2012-2013), que ha investigado el cambio social a través del turismo, los que han ampliado significativamente y profundizado en el conocimiento de Chinchero. 

La mirada de las poblaciones indígenas ha ido cambiando significativamente en la historiografía peruana, y tanto en los procesos coloniales como de la independencia, se ha ido valorando una dimensión activa que se contrapone a una perspectiva anterior, que no percibía la participación indígena en la configuración institucional del país, tanto como en sus procesos de transformación social. Todo esto ha cambiado y se ha hecho evidente el carácter negociado del poder durante la Colonia (la presencia indispensable de los caciques y jefes locales) y el papel activo de la población indígena y plebeya en el período republicano. En el caso de Chinchero, desde las reducciones toledanas, y en un período posterior, la estructura social se configurará en la relación entre el pueblo mismo, los ayllus, las haciendas y las estancias.  

Sin embargo, la etnohistoria ha ilustrado de manera fascinante el proceso de Chinchero, y es difícil no recrear la historia que nos cuenta el  cronista Sarmiento de Gamboa, interpretado por María Rostworowski en sus ensayos sobre los ayarmacas. Una versión anterior del origen de los incas narrada por Sarmiento, establecerá una configuración del poder en Cusco en la cual habría habido una división del poder que coloca entre los jefes locales del Cusco a Tocay Cápac al este, Pinahua Cápac al oeste, Colla Cápac al sur y Mango Cápac al norte. Esta presencia de Tocay Cápac al este resulta particularmente significativa porque una de las historias narradas en la Historia de los Incas de Pedro Sarmiento de Gamboa (1943 [1572] ) narra el secuestro de Yahuar Huácac por parte de los Ayarmacas, etnia ubicada en Chinchero como luego los registros históricos coloniales confirman. 

Tocay Cápac, jefe de los ayarmacas de Chinchero, había establecido un compromiso de alianza con Mama Micay, de la etnia guayllacán. Sin embargo, los enfrentamientos que se dan posteriormente, lleva a que Mama Micay se una como pareja con Inca Roca y se traslada al Cusco con él. De esa unión nace el pequeño príncipe Yahuar Huácac, quien muy niño será invitado por los guayllacanes para que visite su tierra materna. Durante un simulado descuido, Yahuar Huácac es raptado por los ayarmacas y es llevado al pueblo de Aguayrocancha*. Durante un año permanecerá Yahuar Huácac entre los pastores ayarmacas, hasta que una concubina, Chimbu Orma, perteneciente a la etnia de los antas, lo ayudó y dio aviso a los incas. Los antas se apoderaron del pequeño Yahuar Huácac y fueron a marchas forzadas a su pueblo, pero los ayarmacas los alcanzaron a la altura del lago de Guaypón (la actual laguna de Huaypo), donde se enfrentaron y donde los antas derrotaron a los ayarmacas, siendo devuelto a los Incas el hijo de Inca Roca. 

Estas historias revelan los enfrentamientos constantes de las etnias ayarmaca e inca en la zona de Chinchero, enfrentamientos que tienen un desenlace final cuando el Inca Pachacútec vence finalmente a los ayarmacas. Sin embargo, ya lo vamos a ver, en la distribución de los ayllus de la zona nuclear del dominio inca los ayarmacas tendrán una presencia constante en ayllus en la zona de Pucyura, que hacia 1790, donde hay un registro de sus ayllus, pertenecía al partido de Abancay, otros ayllus especialmente importantes se encontrarán en  Chinchero y otros en las cercanías de Cusco, en San Sebastián, donde curiosamente en el linderaje se recuerdan estas historias del rapto de Yahuar Huácac en la historia oral contemporánea.       

Si queremos seguir relevando la importancia y el valor histórico de Chinchero en el núcleo mismo de la historia cusqueña, sólo citaré un párrafo de Juan de Betanzos en su SUMA Y NARRACIÓN DE LOS INCAS, que revela la íntima relación entre Topa Inca Yupanqui y Chinchero, quien lo expresa de la forma siguiente: 

"Después de construir la fortaleza de Cusco [...] decidió que sería bueno construir un pueblo que fuera poblado por la creciente población de Cusco, para que fuera mejor recordado, y para que él y los señores de Cusco tuvieran un lugar a donde ir para recrearse [...] El inca dio a los señores del Cusco el plan del pueblo. Saliendo de esta ciudad del Cusco, el inca fue a un lugar plano a dos leguas de esta ciudad donde hay un gran lago y decidió que sería un buen lugar para construir este pueblo arriba mencionado. Entonces el plano que el inca había preparado fue llevado hasta allí. Después de verlo, los técnicos y maestros constructores sacaron sus cordeles y midieron el pueblo. Después que tomaran las medidas, con las casas y las calles trazadas, Topa Inca ordenó que se hicieran los cimientos. Después hizo que los señores del Cusco arreglaran la construcción de ese pueblo [...] Este pueblo se hizo de piedra y de edificios muy bien construidos de acuerdo con su oficio. El inca y el resto de sus señores instalaron a alguna de sus mujeres en estas casas, adonde el inca y los señores iban a relajarse durante los meses y cuando lo consideraban conveniente. La construcción de este pueblo costó cinco años. El inca ordenó que este pueblo se llamara Chinchero" (Betanzos 1987 [1576]: xxxviii) 

Entonces, al elegir a Chinchero para un Aeropuerto, donde en la pampa de Yanacona se practicaba el muyuy, es decir la rotación de terrenos en función de las tierras del sol donadas por Topa Inca Yupanqui, que luego pasaron a ser durante la Colonia las Tierras de los Santos, por un extremo de ignorancia, se está pisoteando la historia constitutiva de nuestros ancestros para, nada más y nada menos, construir un Aeropuerto que, diversos expertos ya han advertido, presenta graves riesgos. Riesgos por lo demás, que ponen en peligro a la totalidad del Valle Sagrado, puesto que los aviones atravesarán el pueblo de Urubamba haciendo un ruido inclemente, y también las 34,000 Has del Parque Arqueológico de Ollantaytambo de parte a parte, por el centro mismo como afirman expertos aeronáuticos, a una altura que pone en riesgo una parte considerable de las zonas arqueológicas protegidas así como zonas naturales protegidas de este Parque, y ante lo cual, ni la Dirección Desconcentrada de Cusco ni el SERNANP (Servicio Nacional de Areas Naturales Protegidas), se ha manifestado en ningún sentido, tal como deberían haberlo hecho. No han dicho nada de nada a pesar del inminente peligro para bienes arqueológicos y naturales demasiado valiosos para ser ignorados de esta manera tan indigna por parte de estas instituciones.    

FINAL Y PARA LOS CURIOSOS: LOS AYLLUS AYARMACAS DE CHINCHERO

Se ha señalado ya que la etnohistoria ha ido reconstruyendo las relaciones múltiples que se dieron entre los grupos étnicos con anterioridad y posterioridad a la llegada de los españoles. La reducciones toledanas mezclaron muchos pueblos y también los dividieron, o también estas divisiones se presume que son anteriores a la llegada de los españoles. Sin embargo, se tiene claro a través de la documentación que en el registro de tributarios del repartimiento de Pucyura del partido de Abancay, al menos 3 de los ayllus tienen un nombre ayarmaca, mientras que los títulos de propiedad de los ayarmacas en San Sebastián están relacionados con la composición de tierras que hace en 1594 Alonso Maldonado de Torres (Información procedente del Archivo General de la Nación).

En cuanto a los ayllus de la nación ayarmaca ubicados en Chinchero lo serán los de Pongo (el actual Ayllupongo, ayllu qollana de Chinchero), Tambococha, Cupir -en la actualidad Cúper-, Amantoy, Collana y Ayarmaca. (AGN, Derecho Indígena, Cuaderno 44, año 1602). En el siglo XVI los ayllus de Amantoy y Tambococha pertenecían a Chinchero, pero en 1622 fueron reducidos e incluidos en la villa de Maras, lo que nos trae a colación la íntima relación histórica entre Chinchero y Maras desde siempre.   

Por último, sería importante hacer una semblanza vasta del cacique de Chinchero en el siglo XVIII, y esperemos que la historiadora Mónica Ricketts la haga pronto, porque ha escrito un libro sobre este personaje de nuestra historia, cuya casa se encuentra en la plaza misma del pueblo de Chinchero. La historia de Mateo García Pumaccahua es fascinante al extremo, y en la zona, aún hay muchísimos descendientes de él.  


*Citado de María Rostworowski, tomo V de sus Obras Completas: "Ensayos de Historia Andina I. Élites, etnias, recursos" Capítulo 10: Los ayarmacas, pp. 229-267.