Hay tesis que no dejan de tener brillantez que explican la construcción del Aeropuerto de Chinchero, con muy poco de psicoanálisis y mucho de constatación práctica, y es que en Cusco, en las soleadas mañanas o en las tardes de granizada, siempre hemos odiado al turismo, y que se ha elaborado una sofisticadísima e infraestructural manera de acabar con él. Deseando inconscientemente acabar con el turismo y el turista, se nos ha ocurrido la genial idea de construir un Aeropuerto en Chinchero.

Por fin, el Cusco podrá lograr alejar a los turistas en gran escala, un anhelo subliminal al fin consumado. 

Otros piensan que un dibbuk, un pequeño demonio se pasea por las noches cusqueñas y aburrido ya de discotecas y lugares de brumosa lujuria, de aburridísimo bricheo, ha optado por recalar entre los enternados funcionarios de Plaza Regocijo (donde se encuentra la alcaldía, y si nos ponemos a pensar, ¿Víctor Boluarte, alcalde del Cusco, no parece un fauno sin cuernos y sin pezuñas pero idéntico en general?), o también se ha ido a pasear por la calle Tomasa Tito Condemayta, al local de la Gobernatura Regional, o a la Dirección Desconcentrada de Cultura de Calle Maruri, y está haciendo de las suyas. Y tampoco se podían salvar de este divertimento voraz del pequeño dibbuk los grandes empresarios hoteleros, que están dispuestos a perderlo todo, lo que se dice todo, hasta los calzoncillos y las medias, con tal de tener un Aeropuerto ya casi en pleno Valle Sagrado. 

  

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La incapacidad de análisis cuando se agrupan diversidad de variables o ese problema que tienen algunas personas para concentrarse debe ser una de las afecciones más comunes entre los grandes empresarios hoteleros que suben a los 3,400 metros en la ciudad del Cusco y piensan las cosas y se reúnen y dialogan sufriendo de soroche. Porque para cualquier persona con dos dedos de frente, conociendo la información que ya se tiene del Aeropuerto de Chinchero y sus rutas de vuelo, información que no ha ido sino aumentando y se ha profundizado en el tiempo, diría que las grandes cadenas hoteleras se quieren suicidar apostando por un Aeropuerto como el de Chinchero, que ya muchos especialistas, denominan sencillamente como "una locura".

Y es que hay que hacer un análisis hasta muy ligero para percatarse del suicidio que hay detrás del apoyo de las grandes cadenas hoteleras al Aeropuerto de Chinchero. Y que más les valdría ya empezar a oponerse al Aeropuerto si no quieren tener inmensas sino gigantescas pérdidas que quizás no logren subsanar en años. Porque lo primero es que de construirse el Aeropuerto de Chinchero toda la inversión en infraestructura hotelera en la ciudad del Cusco, se vería ante el gran problema de una baja considerable de turistas que ya no se encaminarían a esta ciudad, y que preferirían como es lógico, ir hacia las zonas del Valle Sagrado directamente, pues se encuentran muy cercanas al Aeropuerto, tan solo a 20 minutos, que están a los 2,800 metros y en un clima más cálido y cómodo. La declinación de turistas de altos ingresos hacia la ciudad del Cusco es fácil de adivinar y no cuesta un nivel de análisis mayor al que tiene un chico de primaria que saca las notas mínimas en matemáticas para aprobar el curso siempre.

A este punto se une una cuestión ya informativa, que habría que tener pereza para no tomarla en cuenta. Y es que ya están determinadas las coordenadas de vuelo de la ruta que partiría desde Chinchero hacia otros destinos, y tiene un único camino de salida, la ruta llamada técnicamente RNP 34, y que al primer minuto de vuelo estaría encima de la plaza de Urubamba (8 Km), haciendo un ruido que extrañamente no está estimado en el Estudio de Impacto Ambiental para la ciudad de Urubamba (el EIA de Chinchero solo calcula el ruido al interior del Aeropuerto pero no el de las localidades adyacentes), pero que haciendo el análisis comparativo con cientos de Aeropuertos que sí tienen este cálculo da un estimado de ruido que inevitablemente va a dejar fuera de juego a toda la infraestructura hotelera que va de Urubamba hasta Ollantaytambo que poseen estas grandes cadenas hoteleras. No tengo idea de si insonorizar sus hoteles les rendiría, porque quizás los turistas no estén dispuestos a sentirse como en una isla de edición musical. En fin, sería un ruido inclemente y al cumplirse exactamente el primer minuto de vuelo con exactitud, ya se estaría en Urubamba. Los expertos aeronáuticos en un consenso absoluto lo confirman. En el caso de los grandes empresarios hoteleros,  eso pueden comprobarlo dejando a un lado un entusiasmo hecho de puras ambiciones y codicia, pero también de un vacío de información alarmante.

Es decir, bajarán ostensiblemente los clientes en la ciudad del Cusco y también tendrían poquísimos clientes entre Urubamba y Ollantaytambo, lo que entiendo, no puede ser sino un cataclismo para toda esta infraestructura hotelera y el sentido de su existencia. No digo dónde pienso que, de inaugurarse el Aeropuerto de Chinchero, estarían los hoteles Hilton, Marriot, Casa Andina, dentro del Valle Sagrado, que de inaugurarse este Aeropuerto lógicamente tendrían grandes locales, porque no quiero soplarles en el examen, pero ya que su apoyo al Aeropuerto de Chinchero es tan terco como la insistencia de Vizcarra en este Aeropuerto que para colmo, los expertos aeronáuticos también consideran que va a tener baja operatividad aérea, y se tratan solo de vuelos desde diversas partes de Sudámerica, y como tampoco puedo desearles un feliz suicidio económico, les recomiendo que reflexionen, cavilen, saquen sus calculadoras y hagan cuentas, o utilicen las calculadoras de sus celulares, y le pidan al Presidente Vizcarra junto a nosotros, los movimientos ciudadanos que cuestionan y les parece una afrenta al legado histórico y a uno de los paisajes naturales más bellos del Perú, que desista de construir un Aeropuerto en Chinchero. Y se lo pidan por favor, que de esto depende de que sus libros de "Debe" y "Haber" no estén en rojo por muchísimos años.